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miércoles, 9 de junio de 2010

Kanazawa

De Kyoto salimos una mañana hacia Kanazawa (金沢市), al norte de Nagoya, todavía en la isla de Honshu. Para ese trayecto no hay tren bala, Shinkansen, así que tomamos un tren expreso, "Kyūko" (急行), que nos tomó dos horas.

En Kanazawa visitamos dos sitios importantes:

El primero fue el parque Kenrokuen (兼六園), uno de los tres grandes parques de Japón (Los otros dos son Korakuen en Okayama, y Kairakuen, en Mito). Este parque también ha sido designado como patrimonio de la humanidad, y está protegido por UNESCO. 

 Parecía que en ese día todo el mundo pensó en hacer lo mismo. Había un gentío igual a cuando la gente entra (o sale) de un partido de fútbol. Yo ya me estaba sintiendo asfixiado y claustrofóbico, pero todo se me olvidó cuando vi los árboles de sakura.

Sinceramente, creo que Kenrokuen tiene las sakuras más espectaculares de Japón; unos árboles grandes, y frondosos, las flores de sakura blancas, como la nieve, y el tronco y las ramas negros, como el carbón; un contraste muy bonito y elegante. Para los que no saben, las hojas salen varias semanas después, y mientras tanto, los pétalos de las flores se caen, en una lluvia de pétalos; la gente viene y hace picnic debajo de estos árboles, durante los fines de semana, y algunos traen sus equipos portátiles de karaoke, y se quedan cantando y tomando "sake" (una bebida embriagante hecha de arroz) hasta tarde en la noche.






En el parque había también riachuelos bien encauzados, con piedritas y pendientes que hacían sonar al agua, y lagunas con pagodas, puentes de piedra, y casas de descanso. Definitivamente, un sitio muy bonito, si tan solo no viniera tanta gente.
 

El segundo lugar importante es el castillo de Kanazawa (金沢城), que queda ahí mismo, al lado de Kenrokuen. La sensación es también romántica: el castillo dentro de su ciudadela amurallada, con los árboles de sakura acariciándole el paisaje. El contraste del sitio guerrero, impersonal, y frío, con la naturaleza de primavera, rebosando de vida.





 Este castillo fue fundado en 1583, y, desde entonces, ha sido reconstruído cuatro veces. El edificio principal tiene una forma larga, sobre la cima de una loma. Al lado hay grandes espacios planos, sin nada más, pero está tan largo, que no cabe en el marco de la fotografía.

Al final del día, ya cansados de tanto caminar, había que seguir caminando para no dejar que el frío congelara nuestras coyunturas, porque una vez que uno se sienta, ya empieza a parecerse a las piedras sobre las cuales está sentado.

De comida:
* sushi (寿司): pescado crudo con arroz,
* onigiri (お握り): bola de arroz con pescado frito o cocido, envuelta en una hoja verde de algas marinas procesadas, "nori" (海苔),
* obento (お弁当): caja de arroz con verduras y más pescado,
* té verde, Genmaicha (玄米茶), y,
* galletas de arroz, Osenbei (お煎餅).

Finalmente volvemos al Ryokan (旅館), pequeño hotel estilo japonés, a relajarnos y a dormir, porque al día siguiente teníamos otra ciudad por visitar. Esa noche no hubo tiempo para pensar en claustrofobia. 

Referencias:
Kanazawa, Kenrokuen, en la wikipedia
Castillo de Kanazawa, en la wikipedia


 
 

viernes, 28 de mayo de 2010

Castillo de Himeji





Un viaje que se puede hacer cómodamente, desde Osaka, en un día, es al Castillo de Himeji (姫路城). Queda a una hora y media en tren, y después hay que caminar por una media hora, desde la estación, para llegar al castillo. Vale la pena hacer este viajecito, pues la vista del castillo es una de las más espectaculares de Japón.

 Fuimos en Abril, la temporada de la flor del cerezo, las sakuras, y también fue mucha gente, pues dicen que van a cerrar el acceso al público, por un año entero, para hacerle mantenimiento. Así, que el gentío, y las colas son abrumadores. Al fin desistimos de entrar, y nos conformamos con darnos una vuelta alrededor del castillo, admirando los jardines bien cuidados, con sus árboles de sakura a su alrededor.


Himeji es uno de los tres castillos más famosos de Japón (los otros dos son Nagoya y Kumamoto), uno de los numerosos sitios protegidos por la UNESCO, y designados como patrimonio de la humanidad. Es el típico castillo con arquitectura Azuchi-Momoyama. Sus paredes son de madera, pero sus bases son de piedra grande, y está rodeado de fosas, y de muros altos, también de piedra, que lo protegen.

La historia de Himeji se remonta a 1346, cambiando de manos durante las guerras feudales, hasta el período Edo. En 1868, el gobierno japonés expulsa a sus últimos ocupantes. Durante la segunda guerra mundial sufre dos bombardeos que destruyen las zonas aledañas, pero milagrosamente el castillo sobrevive sin ningún daño. En 1956 es restaurado.

En los alrededores de la estación de tren de Himeji hay numerosos almacenes de souvenirs para turistas, así como restaurantes, supermercados, y almacenes de ropa occidental y kimonos. Los kimonos, lindísimos, con sus elaboradas telas y patrones, pero así mismo, fácilmente puede cada uno costar más de 5,000 USD. 

 Una cosa que hicimos bastante, en nuestro viaje a Japón, fue comprar almuerzos ya preparados, obento (弁当) y sushi (寿司), que se consiguen a buen precio en la base de los almacenes gigantes, en la sección del supermercado, usualmente, en el primer piso subterráneo. Termina uno pagando el equivalente a unos 5 USD, por una comida bien preparada, y con bastante valor alimenticio, a una fracción de los precios de los restaurantes.

Después de un buen día viendo el castillo, admirando las flores sakuras, habiendo comido bento y sushi, y visto kimonos, satisfechos y cansados, nos regresamos a Osaka para pasearnos por los almacenes de Umeda, que cierran a las 9pm.

Finalmente, a abrigarnos y a dormir ... ¡ay! ¡claustrofobia!


Referencias:
Himeji, en la wikipedia
Himeji, en wikiTravel
Himeji, en japan-guide.com
Sakura, en la wikipedia
Bento, en la wikipedia
Kimono, en la wikipedia
Sushi, en la wikipedia