sábado, 19 de junio de 2010

Tokyo

Después de dos días en Hakone, placenteramente rodeados de árboles verdes, escuchando el caudal de un río, y el sonido del viento sobre las flores de sakura, nos montamos en un Shinkansen desde Odawara, para llegar a Tokyo (東京) en cuestión de minutos.


No es de sorprender que desde la ventana solamente se ven edificios a todo lo largo del camino. De Osaka a Tokyo, 500 kms de casas, como si todo el país fuera una sola ciudad. Cuando el tren bala empieza a detenerse, nos damos cuenta que estamos en Tokyo, una selva de concreto, una de las ciudades más pobladas del mundo (13 millones de habitantes, en una densidad de 5380 personas/km2). ¡Ay!, ¡claustrofobia otra vez! ... y sin un grillito que cante. 

En la estación de tren de Tokyo [la más transitada del país], todo es un correr, de los japoneses que saben para dónde van, y de los extranjeros que corren, porque todo el mundo corre, pero que no saben para dónde ir. Los que no saben se paran a observar, y pobrecitos, llega la corriente de gente y se los lleva por delante. Todo el mundo camina de prisa, sobre esas bandas que se deslizan automáticamente para acortarle el camino, y sobre las escaleras eléctricas que suben y bajan hasta tres pisos bajo tierra. Esto es peor que una cueva de topos, o que un hormiguero de humanos. Los que deciden no caminar, se paran al lado izquierdo, para que los que tengan prisa, avancen por la derecha (como los autos de este país, que siguen el sistema inglés, por el capricho del emperador Hirohito que quedó fascinado con Inglaterra cuando la visitó por primera vez).

 Por la estación de Tokyo (東京駅) pasan todos los trenes [mueve 3000 trenes por día], los locales que van por encima de tierra, tanto los que van subterráneos, como los trenes bala, shinkansen, que viajan rápidamente por todo el país. Construída inicialmente en 1908, esta estación se mantiene en constante renovación y expansión.

¿Que tenéis hambre? Pues en cualquiera de las innumerables estaciones hay pasillos con restaurantes de todo tipo: curry japonés, curry indio, dulces de arroz, spagetti italiano, comida japonesa, comida francesa, ... pero hay que evitar las horas pico, por obvias razones. En ese sentido, Tokyo es una capital bastante internacional: tiene restaurantes de todas partes del mundo. 

 Y los claustrofóbicos, con ganas de salir a ver el cielo, que de pronto nos encontramos a 6 ó 7 pisos bajo tierra ... qué desesperación! Aunque no falta el aire, pues las máquinas de aire acondicionado hacen circular el aire, y todo funciona bien. Nadie quiere que le toque un terremoto cuando anda por allá abajo ... ¿será por eso que todo el mundo anda tan rápido, que parecen desesperados por salir? ... ¿Será que todos son claustrofóbicos como nosotros?

De todas maneras, Tokyo es una ciudad muy difícil para vivir: mucha gente, vida costosa, y espacios reducidos. En el pasado (hace 25 años), solamente me aguanté 3 años aquí, y salí corriendo para otro país tan pronto tuve la oportunidad. Tokyo es una ciudad demasiado impersonal; el individuo no importa; es una sociedad de hormigas. [En Japón, en promedio, se suicidan 100 personas por día] Todo el mundo vive deprimido, pobrecitos, nadie sonríe. Los únicos que saben sonreir son los extranjeros.

Y para los que odiamos el humo del cigarrillo, imposible evitarlo: todo el mundo fuma. El problema grave de este país es que hay muchos fumadores. Como decíamos en otra oportunidad, sospechamos que se trata de un mecanismo de control de la población. Ahora ya se están quedando sin gente en edad laboral, y están empezando a importar trabajadores extranjeros. Los que tengáis principios fuertes, si queréis evitar fumadores, mejor cambiad vuestros planes e id a visitar a Nueva Zelandia, o a Australia, donde los fumadores son minoría y no tienen derechos.

A pesar de los puntos negativos, Tokyo también tiene bastantes puntos positivos: unos museos espectaculares, y una tiendas y restaurantes magníficos, para aquellos que visitan con dinero. En Tokyo se puede uno comprar desde un robot con inteligencia artificial, hasta una quena boliviana; se puede almorzar en un restaurante ruso, y por la noche bailar son cubano. Lo importante es saber dónde están estos lugares, y cómo llegar a ellos. Para eso hay innumerables libros y algunas guías prácticas por internet. 

 Afortunadamente, la gente de Tokyo todavía es honesta, y si uno pregunta a un local, o a un policía [pues los policías no tienen nada más que hacer, porque el crimen en Japón no existe, nadie roba, no pasa nada, solo algunos extranjeros ruidosos], ellos con gusto hasta se desvían de su rutina diaria para orientarlo a uno; algunos hasta lo llevan a uno de la mano a su destino, sabiendo que los pobres extranjeros no saben leer los intrincados garabatos de la escritura japonesa.

En Tokyo paseamos por Ginza, Shibuya, Shinjuku, y Ueno. Mantuvimos nuestra estadía deliberadamente corta a tres días, sabiendo que esta sería la más incómoda y costosa parada de nuestro viaje por Japón. Para no alargar este cuento demasiado, sobre estos sitios escribiré un poco más en los próximos días.

Tokyo, como otras ciudades grandes del mundo, no define al país; es un sitio de transición, como una estación; por aquí pasa todo el que va para otras partes del mundo (como Nueva York, o Londres). Para ver al verdadero Japón, hay que ir a otras ciudades, especialmente a la zona clásica de Kansai (Osaka, Nara, y Kyoto).


Referencias:
Tokyo, en la wikipedia
Tokyo, en wikiTravel
Tokyo, en Japan-Guide
Tokyo, en LonelyPlanet
Tokyo, DK Eyewitness Guide (libro impreso)
Top 10 Tokyo, DK Eyewitness Travel (libro impreso)

 
 

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